Febrero 16 - 2018
La maldición del escéptico del marketing digital

LA MALDICIÓN DEL ESCEPTICO DEL MARKETING DIGITAL


Esta historia transcurre no hace mucho tiempo, en un día como cualquier otro, Antonio se sentaba nuevamente como era costumbre cada día en su oficina; durante años había hecho lo mismo una y otra vez, su rutina era clara y funcionaba … hasta ese día.


Luego de preparar su acostumbrado café, bien cargado y de hablar durante algunos minutos de cualquier cosa con sus compañeros de oficina, Antonio, entraba a su oficina; un espacio que rememoraba la vida que tenía gracias a cada uno de los 12 portarretratos ubicados estratégicamente en diferentes anaqueles que facilitaban verlos en cualquier momento y que le recordaban en silencio la razón por la que cada día debía seguir cumpliendo su rutina.

Como siempre, Antonio estaba tranquilo, su estrategia de marketing tradicional le funcionaba y sus resultados eran los esperados para una empresa que durante años había hecho lo mismo una y otra vez… como decía su jefe, si algo funciona para qué cambiarlo, Antonio se sentía tranquilo… pero luego de la reunión semestral de informe general de resultados, su mundo cambió, y realmente no fue algo que sucedió de la noche a la mañana, era algo que venía sucediendo, solo que las paredes acogedoras de su oficina y la tranquilidad que rodeaba su vida, simplemente no le permitió verlo.

La situación fue simple, los resultados de sus estrategias de marketing tradicional, simplemente ya no funcionaban y Antonio no entendía el porqué, cuando terminó la reunión inmediatamente sacó todos sus apuntes estratégicos de marketing tradicional y los repasó uno a uno… fue ahí donde llegó el momento de la introspección.


Pero qué he hecho mal?. si no he hecho otra cosa que enfocarme en el producto, he sido abrumador en la comunicación con mis clientes y les he hablado de mi producto hasta el cansancio, incluso cada día les digo que lo compren una y otra vez… siempre fue mi empresa y mi producto quien les habló, jamás me detuve a escucharlos porque mi estrategia se basa en ser unidireccional, siempre fui muy corporativo, jamás permití ser personal, por el contrario, siempre fui impersonal buscando justamente llegar a la mayor cantidad de personas posibles, aún cuando ni siquiera estuvieran interesados o necesitaran mis productos, jamás escuché una queja, ¿para qué? estoy seguro que mi producto es perfecto, además inverti todo el presupuesto que tenía la compañía e incluso lo dupliqué, justamente buscando una sola cosa VENDER, no necesito EDUCAR a ninguno de mis clientes, solo necesito que me compren, logré que nunca generáramos ningún tipo de valor agregado sobre mi producto, lo cuál mejoraría nuestra rentabilidad y además era imposible darme cuenta de algo, jamás pude medir mi estrategia, ¿cómo? si en el marketing tradicional, es casi imposible tener mediciones exactas…. eso significa que mi estrategia debía funcionar… si o si, simplemente no entiendo” se dijo Antonio a si mismo.


Sin embargo, su tiempo se había agotado… así como su estrategia de marketing tradicional, ese día tuvo que ver como su reemplazo, se sentaba en aquella oficina, esa que lo acompañó durante tanto tiempo, donde siempre hizo lo mismo, una y otra vez…

Antonio, no podía irse sin saber qué había pasado, así que se acercó y con un poco de arrogancia preguntó..

¿y tú? ¿crees que lo puedes hacer mejor?…


La respuesta fue inmediata, SI, ¿y sabes porqué?, te voy a explicar:


“Mi estrategia será siempre enfocada al consumidor, a mi cliente, siendo creativo y buscando cada día una nueva forma de atraerlo, de generar una afinidad, estoy dispuesto no solo a comunicar, quiero escucharlo y responderle, generar conversaciones, quiero conocerlo cada día más, porque entiendo y tengo claro que mi producto no es para todo el mundo, así que no le quitaré el tiempo a nadie que no tenga una necesidad directa con lo que ofrezco, que por cierto, voy a tratar de mejorar cada día, justamente escuchando a mis clientes, entendiendo que son ellos los que lo usan y son ellos los únicos que lo pueden mejorar, no necesito mucho presupuesto para lograrlo, solo necesito ser estratégico y tener mucha creatividad, así maximizaré cada peso que genere - Y esa mi querido Antonio es la verdadera rentabilidad - educaré a cada uno de mis clientes para que usen mi producto lo mejor posible y le saquen el mayor provecho, solo así estaré seguro que estarán realmente felices, generare valor agregado mejorando mi servicio, fomentando alianzas y convenios, valores adicionales a la esencia de mi producto pero que los hagan sentir un mayor valor percibido y por último, no tengo miedo a equivocarme, porque cada cosa que haga la podré medir con exactitud, porque con el inbound marketing como parte de mi estrategia digital puedo medir el desempeño de cada una de mis acciones y jamás me equivocaré, porque si algo no está saliendo como resulta, puedo cambiarlo y hacer que funcione. Eso, Antonio… es lo que hace una verdadera diferencia en el mundo de hoy".


Antonio, sin palabras, súbitamente se dio cuenta de una cosa, su mercado CAMBIÓ, las decisiones de compra hoy se toman teniendo en cuenta otros factores y su estrategia de marketing tradicional, estaba destinada a fracasar, justo ahí se dio cuenta, que el mundo le pasó por encima y solo hasta ese momento, cuando era demasiado tarde, abrió los ojos.

Y esa… es la maldición del escéptico del marketing digital y su antídoto, el inbound marketing como eje de la estrategia general del marketing digital.

¿Quieres conocer más situaciones comunes que resuelve el marketing digital?


Escritor
Publicado por:
Gustavo Pilonieta
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